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lunes, 1 de agosto de 2011

Ajedrez Viviente de Jávea 2011: 'Don Quijote de la Mancha'







El sábado 30 de julio de 2011 se celebró en Jávea (España), el XVI Ajedrez Viviente, con una masiva asistencia de público que abarrotó las gradas del recinto, con aforo para unas 1.100 personas, contando asimismo con la presencia de numerosos medios de comunicación. Se representó "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes, en versión para ajedrez viviente teatral. El invitado de honor fue el prestigioso escritor Javier Reverté y la partida que sirvió de base para la representación, Orest Averkin-Mihail Tal (Moscú, 1969) Reportaje ilustrado por Rafael Andarias...

Fuente

miércoles, 13 de julio de 2011

Arturo Pérez-Reverte: Sobre niños, vida y ajedrez

Hace poco pasé unos días como espectador de infantería en el legendario Magistral de León, un apasionante torneo de ajedrez que lleva veinticuatro años enrocado en la tierra natal de mi viejo amigo el capitán Alatriste. Esta vez el duelo era de campanillas: el campeón del mundo, Vishy Anand, contra uno de mis jugadores favoritos: el letón nacionalizado español Alexei Shirov, que ha estado dos veces a punto de alzarse con el título mundial. Y disfruté mucho, como digo. Una cena con Shirov me dejó en la cabeza, aparte de mucha simpatía por ese oso grandote y rubio de mirada tierna, algunas ideas útiles para cosas que ando escribiendo estos días. Pero lo que tal vez me interesó más fue el torneo de jóvenes talentos, donde una veintena de niños de entre doce y dieciséis años -el más torpe, capaz de darme mate en diez jugadas, sin despeinarse- compitieron entre sí con objeto de jugar la última partida, los finalistas, en la misma mesa y con las mismas piezas que utilizaban Anand y Shirov.

Lo de los críos y el ajedrez es, por cierto, una asignatura pendiente en España. Demasiado pendiente, creo. Un deporte que también es cultura; un juego antiguo como ése, fascinante, fácil de comprender ya por un niño de cuatro años, sólo es obligatorio en cincuenta colegios españoles y figura como actividad extraescolar en menos de un millar. Culpables de esto son los propios ajedrecistas, a menudo enfrascados en sus propias partidas e incapaces de organizarse para reclamar mayor presencia del tablero en los lugares adecuados; pero también son responsables los padres que, por indiferencia o ignorancia, privan a sus hijos del aprendizaje básico, al menos en su fase elemental, de una disciplina que consideran menos útil que el fútbol o las manualidades artísticas. Y sin embargo, pocos juegos son tan atractivos para un niño como ese lidiar precoz dotado de reglas de cortesía y comportamiento; ese juego divertido, agresivo y elegante al mismo tiempo, que enseña a pensar con razón y lógica a cualquiera que lo practique.

En lo que se refiere a nuestra clase política, imaginen. Su sensibilidad para este asunto equivale a la de un trozo de carne de cerdo poco hecha. El ministerio de Educación y los responsables del deporte español consideran el ajedrez -cuando se les obliga a pensar en él y no tienen más remedio- como la más fea del baile: algo desconocido e incómodo, difícil de encajar en planes educativos diseñados por psicopedagogilipollas seguros de que la igualdad y la excelencia se logran mejor si los niños juegan con muñecas y las niñas al fútbol que si se enfrentan, miden y conocen, al otro y a ellos mismos, sobre un tablero de ajedrez. Un ejemplo: aunque hace ya seis años el Senado aprobó por insólita unanimidad -tendrían prisa por irse de puente o cobrar dietas- instar al Gobierno a que facilitase la introducción del ajedrez en los colegios españoles, tanto el central como los autonómicos de entonces y de ahora se pasaron, y siguen haciéndolo, tan provechosa recomendación por el forro de sus respectivas legislaturas.

En fin. Qué quieren que les diga. Quienes de ustedes me leen desde La tabla de Flandes conocen la importancia que el ajedrez tiene en varias de mis novelas, como en mi concepción del mundo y de las cosas. Soy un mal jugador; pero crecí entre libros, marinos y ajedrecistas, y mis primeros recuerdos están unidos a la imagen de mi padre y sus amigos inclinados sobre un tablero, entre humo de cigarros y pipas. Me acerqué a ese juego desde muy niño, incluso antes de comprenderlo, intuyendo en él claves útiles sobre los misterios insondables o estremecedores de la vida. Después, los cuadros blancos y negros, las piezas en sus escaques, me ayudaron a entender mejor el mundo por donde eché a andar temprano, mochila al hombro. Gracias al ajedrez, o a los perfectos símbolos que lo inspiran -repito que soy jugador mediocre, a menudo torpe-, encajé de modo razonable el miedo al aguzado alfil, el horror de la torre devastadora, la soledad del peón aislado en su casilla, los cuadros blancos, negros, fundidos en grises, de la turbia condición humana. Y mientras estuve -todos estamos alguna vez, tarde o temprano- en el vientre del caballo de madera esperando mi turno para degollar troyanos dormidos, y luego, cuando al regreso con sangre en las uñas la vida me despobló el cielo de dioses, el ajedrez me dio respuestas, consuelo, sosiego y media docena de certezas útiles con las que ahora envejezco, leo, navego y escribo novelas. Otros van a la iglesia, y yo voy al ajedrez. De puntillas, con humildad y respeto, a ver oficiar los misterios de la vida. Como quien asiste a misa.

Fuente: XL Semanal

sábado, 16 de febrero de 2008

El juego final del autor

Traducido y adaptado por Frank Mayer - Revisado por Salvador Aldeguer

Un breve recuerdo de la “Novela de ajedrez” de Stefan Zweig (1881-1942)
con ocasión del 65 aniversario de su primera edición.

El autor Stefan Zweig tenía poca confianza en su obra.


Stefan Zweig

Una vez finalizado el trabajo para la “Novela de ajedrez” en los primeros días del año 1942, apuntó que la novela era “demasiado abstracta para el gran público”, el tema demasiado peculiar y adicionalmente escrita en un formato inoportuno:

‘demasiado larga para una revista, demasiado corta para un libro’.

Sin embargo, la “Novela de ajedrez” se convirtió en la obra más entrañable y duradera de Stefan Zweig para sus lectores.

Cuando se llevó a la pantalla su obra con la participación del famoso actor Curd Jürgens (en la foto, a la derecha) como protagonista principal en el año 1960, ya se habían publicado innumerables ediciones en casi todos los idiomas.


La Película

La historia de la lucha del abogado vienés Dr. B. con el Campeón del Mundo de Ajedrez Czentovic durante el viaje de emigración, fue el último texto en prosa que escribió antes de suicidarse el 23 de febrero 1942 en su exilio en el Brasil.

Desde sus años del colegio, Stefan Zweig se familiarizó con el juego de ajedrez:

“Solamente en el juego de ajedrez encuentra a su modo de ver cierta clemencia porque se exigió asimismo un gran esfuerzo mental”.

El juego de ajedrez le acompañó hasta el final de sus días.

Para vivir la soledad del exilio se compró un libro de ajedrez y cada día repasaba con su esposa Lotte las partidas de los maestros.

De esta manera, la “Novela de ajedrez” contiene tintes autobiográficos.

Durante las partidas con Czentovic, B. se le recuerda. Fue arrestado por la GESTAPO y durante meses estuvo aislado del mundo exterior.

Sin embargo, un libro de ajedrez y la posibilidad de repasar y analizar las partidas le permitió la huída del vacío de espacio y del tiempo, que le ocasionaron su aislamiento.

Mediante el juego de ajedrez resiste B. a los interrogatorios, pero a medida que transcurre el tiempo se le contagia una fiebre ajedrecista, que le empuja al borde de la locura.

B. sobrevive y escapa del peligro doble para un intelectual:

De los esbirros “nazis” y la tortura real así como del sueño de maldecir el mundo del ajedrez y de su carácter ilusorio.

La “Novela de ajedrez” puede leerse también como un manifiesto político; la advertencia de Zweig por Charybdis y Skylla de lo intelectual sigue vigente.

Nota: Según la mitología griega, Chrybdis es un monstruo del mar frente a Skylla, que tres veces al día ‘chupa’ la marea alta y la ‘escupe’ con la consecuencia que los navegantes se encuentran en apuros. Se la localizó en el estrecho de Messina.



Por cierto, el ejemplo para el primer encuentro entre Czentovic y Dr. B. es la siguiente partida:

Alekhine, Alexander - Bogoljubow, Efim [C84]
Bad Pistyan (15), 1922


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0–0 Ae7 una defensa española, clásica y tranquilamente celebrada. 6.Cc3 b5 7.Ab3 d6 8.a4 hoy en su día apenas ya se juega esta variante, después de tener unos 70 años para verificar la bondad de esta jugada. 8... b4 9.Cd5 Si las blancas quieren mantener este peón, se recomienda 9. Ad5 Ab7 10. Ca2. 9...Ca5 para jugar 9...Cxe4 se necesita una osadía: 10. Cxe7 Cxe7 (10.....Dxe7? 11. Ad5 Ab7 12. Axe4) y el par de alfiles tomará las palabras 10.Aa2 Cxd5 11.Axd5 c6 12.Aa2 c5 13.c3 Tb8 14.Ad5 0–0 15.d4 exd4 Las negras han equilibrado la posición y podría cambiar las piezas mediante 15....bxc3!? 16. bxc3 exd4 17. cxd4 Af6.16.cxd4 c4 17.Ae3 Ae6 No aportan nada 17....Cb3 18. Ta2 Ae6 19. Axe6 fxe6 18.Axe6 fxe6 19.d5 e5 Empieza una lucha de doble fila: Las negras insisten en su mayoría en el ala de dama, mientras las blancas deben buscar todavía una iniciativa dudosa en el ala del rey. 20.Tc1 Dd7 21.Cg5 Axg5 Ya está la misma. 22.Axg5 Tbc8 23.De2 h6 24.Ah4 Tf7 25.Ag3 Dxa4 26.f4! La única posibilidad de no hundirse sin ceremonias. 26....exf4 27.Axf4 Db5 Más atento hubiera sido 27....Dd7!? con la cobertura del ala del rey. 28.Axh6! La sensibilidad misteriosa de Alekhine para la iniciativa. 28...c3! ¡El contraataque acertado en el momento justo! 28....Txf1+ (28...gxh6? 29. Dg4+) 29. Txf1 Te8 30. Axg7! Dd7 (30...Rxg7 31. Dg4+ Rh8 32. Dh5+ Rg8 33. Tf7 se convierte en mate) 31. Dh5! Pierde. 29.Dg4 Las blancas no ceden. Dd7 30.Dxd7 Txd7 31.bxc3! Para las negras son favorables 31. Af4?! Cb3 32. Tc2 Cd4. 31... bxc3 Después de 31....gxh6 32. cxb4 Cc4, las posibilidades de tablas son grandes para las blancas. 32.Ad2! Equilibra el juego. Tdc7 33.Af4 Cb3 34.Axd6! Ahora los peones blancos centrales toman la palabra. 34... Tf7 35.Txf7 Cxc1 36.Tf1 Cd3 37.Aa3 c2 38.d6!



¡Esta es la posición de Dr. B. en la partida contra Czentovic! Si las negras (Dr. B.) avanzan el peón c2 para la conversión en dama, pierden claramente: 38....c1D? 39. Axc1 Cxc1 40. d7 Td8 41. Txc1 con una final ganada por las blancas. Por esto 38. ...Rh7! 39. h4 Un último intento. 39.... Tc4 40.e5 Cxe5 41.Ab2 Tc8 42.Tc1 Cd7 La jugada 42....Cd3? 43. Txc2! Txc2 44. d7. 43.Rf2 Rg6 44.Re3 Tc6 45.Ad4 Cf6 46.Rd3 Txd6 47.Txc2 PGN


Ahora se ha difumado el orgullo de la posición y la partida ya no puede ser ganada por ninguna de las partes. ¡Por esta razón: tablas!

Si la “Novela de Ajedrez” nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria.



Fuente literaria: Michael Ehn y Ernst Strouhal
Cortesía: revista KARL

Barcelona, en febrero 2008

Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mayer85.html